
Día Mundial del Asma: la enfermedad respiratoria que interpela a millones y exige más prevención y control
La fecha busca visibilizar una patología crónica en crecimiento y promover el acceso a diagnóstico, tratamiento y educación para mejorar la calidad de vida.
Cada 2 de mayo se conmemora el Día Mundial del Asma, una jornada impulsada por la Global Initiative for Asthma con el objetivo de concientizar sobre una enfermedad crónica que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y cuya prevalencia continúa en aumento. Lejos de ser un problema menor, el asma representa un desafío sanitario global que impacta en la calidad de vida de quienes la padecen y que, en casos no controlados, puede derivar en complicaciones graves e incluso mortales.
Se trata de una enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias que provoca episodios recurrentes de falta de aire, sibilancias, opresión en el pecho y tos, síntomas que pueden variar en intensidad y frecuencia según cada paciente. Si bien no tiene cura, el asma puede ser controlada con un tratamiento adecuado, lo que permite a las personas llevar una vida prácticamente normal. En este sentido, uno de los principales desafíos sigue siendo el diagnóstico oportuno y el acceso sostenido a la medicación, especialmente en contextos donde los sistemas de salud presentan limitaciones.
Desde la Organización Mundial de la Salud advierten que una proporción significativa de los casos permanece subdiagnosticada o mal tratada, lo que incrementa el riesgo de crisis severas y hospitalizaciones. A esto se suma la exposición a factores desencadenantes como la contaminación ambiental, el humo del tabaco, los alérgenos y las infecciones respiratorias, elementos que pueden agravar los cuadros y dificultar su control.
En los últimos años, la mirada sobre el asma también comenzó a incorporar una dimensión educativa, entendiendo que el conocimiento del paciente sobre su propia enfermedad resulta clave para su manejo. Saber reconocer los síntomas, utilizar correctamente los inhaladores y evitar los desencadenantes son herramientas fundamentales para reducir las exacerbaciones y mejorar la adherencia al tratamiento. En ese marco, el rol de los profesionales de la salud se amplía más allá de la prescripción médica, incorporando estrategias de acompañamiento y educación continua.
La jornada invita además a reflexionar sobre las desigualdades en el acceso a la salud, ya que el impacto del asma no es uniforme y suele ser mayor en poblaciones vulnerables, donde las condiciones ambientales y socioeconómicas agravan la situación. En ese contexto, las campañas de concientización adquieren un valor central para visibilizar la problemática y promover políticas públicas orientadas a la prevención y el tratamiento integral.
El Día Mundial del Asma no solo busca informar, sino también generar un compromiso colectivo en torno a una enfermedad que, con el abordaje adecuado, puede ser controlada. La clave está en combinar diagnóstico temprano, tratamiento continuo y educación, tres pilares que permiten transformar una patología crónica en una condición manejable y mejorar de manera significativa la calidad de vida de millones de personas.
Por: Maria Lorena Belotti



