
El regreso del sarampión: por qué vuelve a preocupar al mundo y qué deben saber los argentinos sobre la vacuna
La enfermedad más contagiosa del planeta volvió a encender alarmas sanitarias internacionales por el aumento de casos y la caída en las coberturas de vacunación. Qué recomienda la OMS, quiénes deben vacunarse en Argentina y cuáles son las situaciones en las que la vacuna está contraindicada.
El sarampión, una enfermedad que durante años parecía controlada en gran parte del mundo gracias a la vacunación, volvió a ocupar el centro de las alertas sanitarias internacionales. La Organización Mundial de la Salud advirtió en los últimos años sobre un crecimiento sostenido de casos en distintas regiones, impulsado por la baja en las coberturas de vacunación, las dificultades generadas durante la pandemia y el avance de movimientos antivacunas.
Se trata de una enfermedad viral extremadamente contagiosa que puede generar cuadros graves, especialmente en bebés, personas inmunosuprimidas y embarazadas. El virus se transmite por el aire mediante gotas respiratorias y puede permanecer activo durante horas en ambientes cerrados. Entre los síntomas más frecuentes aparecen fiebre alta, tos, congestión nasal, conjuntivitis y un sarpullido rojizo característico que comienza en la cara y luego se extiende al resto del cuerpo.
Aunque muchas personas asocian al sarampión con una enfermedad infantil leve, los especialistas remarcan que puede derivar en neumonía, encefalitis, secuelas neurológicas permanentes e incluso la muerte. Por eso, la vacunación continúa siendo la principal herramienta preventiva a nivel global
La situación internacional preocupa porque varios países que habían logrado eliminar la circulación endémica del virus comenzaron nuevamente a registrar brotes. La propia OMS decidió retirarle a España el estatus de país libre de sarampión tras detectar cadenas sostenidas de transmisión y un crecimiento marcado de casos en los últimos años.
En Argentina, las autoridades sanitarias también reforzaron la vigilancia epidemiológica y modificaron recientemente el esquema de vacunación infantil para intentar mejorar la protección temprana de la población. Desde 2026, el Calendario Nacional de Vacunación adelantó la segunda dosis de la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y paperas.
Actualmente, la primera dosis se aplica a los 12 meses de vida y la segunda entre los 15 y 18 meses para los niños nacidos a partir de julio de 2024. Los niños nacidos antes de esa fecha mantienen el esquema previo y reciben el refuerzo a los 5 años.
Gobierno de Buenos Aires
La decisión de adelantar el refuerzo se tomó para reducir el período en el que los chicos quedan vulnerables frente a posibles brotes. Según datos sanitarios, una sola dosis ofrece alrededor del 93% de protección, mientras que con dos dosis la eficacia supera el 97%.
En Argentina, la vacuna contra el sarampión comenzó a aplicarse de manera sistemática en la década de 1960 y posteriormente fue incorporada al calendario obligatorio mediante la vacuna triple viral. Hoy forma parte del esquema nacional gratuito y obligatorio. Las personas nacidas antes de 1965 suelen considerarse inmunizadas naturalmente porque estuvieron expuestas al virus cuando circulaba ampliamente.
Para saber si una persona está protegida, lo ideal es revisar el carnet de vacunación. Las autoridades sanitarias indican que los mayores de 5 años, adolescentes y adultos deben acreditar dos dosis de vacuna con componente antisarampionoso aplicadas después del primer año de vida o demostrar inmunidad mediante un análisis serológico.
Muchos adultos descubren recién ahora que no tienen el esquema completo o directamente desconocen si fueron vacunados. En esos casos, los especialistas recomiendan consultar en un centro de salud. Si no existe constancia de vacunación, generalmente puede indicarse la aplicación de la vacuna nuevamente, ya que no implica un riesgo adicional para la mayoría de las personas sanas.
La vacuna triple viral puede administrarse en la adultez y continúa siendo una herramienta segura y efectiva. Sin embargo, existen situaciones específicas en las que está contraindicada porque contiene virus vivos atenuados. Las embarazadas no deben recibirla durante la gestación y, en caso de necesitar inmunización, deben hacerlo antes del embarazo o después del parto. Tampoco suele aplicarse en personas con inmunodeficiencias severas, pacientes bajo determinados tratamientos oncológicos o inmunosupresores y algunos casos particulares evaluados por profesionales de la salud.
En personas con enfermedades crónicas, la indicación depende de cada cuadro clínico. Por eso se recomienda siempre una consulta médica previa si existen dudas sobre antecedentes de salud, alergias severas o tratamientos especiales.
El rebrote global del sarampión volvió a demostrar que las enfermedades prevenibles pueden reaparecer rápidamente cuando disminuyen las tasas de vacunación. La OMS insiste en que mantener coberturas superiores al 95% es clave para evitar brotes y proteger también a quienes no pueden vacunarse por razones médicas.
En ese contexto, las autoridades sanitarias argentinas recuerdan que la vacuna es gratuita, obligatoria y está disponible en hospitales y vacunatorios públicos de todo el país. Revisar el carnet, completar esquemas atrasados y consultar ante cualquier duda aparece hoy como una de las principales estrategias para evitar que una enfermedad que parecía parte del pasado vuelva a convertirse en una amenaza concreta.
Por: María Lorena Belotti





