Salud

Día de la Lucha contra la Depresión: hablar salva vidas

Cada año, el Día de la Lucha contra la Depresión invita a poner en primer plano una de las problemáticas de salud mental más extendidas y, a la vez, más silenciadas de nuestra sociedad. La depresión no distingue edad, género ni condición social: puede afectar a cualquier persona y, cuando no es abordada a tiempo, impacta profundamente en la calidad de vida, los vínculos y el bienestar general.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la depresión es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y uno de los factores más relevantes asociados al suicidio. Sin embargo, también es una enfermedad tratable, siempre que se detecte y se acompañe de manera adecuada.
Mucho más que tristeza
La depresión no es simplemente “estar mal” o “tener un mal día”. Se trata de un trastorno del estado de ánimo que puede manifestarse a través de una tristeza persistente, pérdida de interés por actividades cotidianas, cansancio extremo, alteraciones del sueño y del apetito, dificultades de concentración y sentimientos de culpa o desesperanza. En muchos casos, estos síntomas se prolongan en el tiempo y dificultan la vida diaria.

El peso del estigma:
Uno de los mayores obstáculos para enfrentar la depresión sigue siendo el estigma. Frases como “tenés que ponerle ganas” o “es solo una etapa” minimizan el sufrimiento y alejan a las personas de la posibilidad de pedir ayuda. Hablar de salud mental con responsabilidad y empatía es clave para derribar prejuicios y generar espacios seguros de contención.
La importancia de pedir ayuda
Buscar acompañamiento profesional no es una señal de debilidad, sino un acto de cuidado personal. Psicólogos, psiquiatras y equipos interdisciplinarios cuentan con herramientas eficaces para el tratamiento de la depresión, que pueden incluir psicoterapia, medicación y cambios en el estilo de vida. El apoyo del entorno —familia, amigos, compañeros de trabajo— también cumple un rol fundamental.
Un compromiso colectivo


Este día no solo apunta a quienes atraviesan un cuadro depresivo, sino también a la sociedad en su conjunto. Promover la escucha activa, la empatía y el acceso a la atención en salud mental es una responsabilidad colectiva. Hablar de depresión, informarse y acompañar puede marcar la diferencia.
Porque visibilizar es el primer paso para sanar. Y porque, en la lucha contra la depresión, nadie debería sentirse solo.

Por: María Lorena Belotti

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