
Verde que te quiero verde
Cómo el vegetarianismo y el veganismo están marcando tendencia en Argentina y el mundo
Lejos de ser una moda pasajera, las dietas basadas en plantas cobran impulso global y también entre los jóvenes argentinos, impulsadas por preocupaciones éticas, ambientales y de salud.
En los últimos años, tanto en Argentina como a nivel global, la elección de una alimentación sin carne ni productos animales ha dejado de ser un gesto aislado para convertirse en un fenómeno social con impacto económico, cultural y de estilo de vida. En Argentina, diversas encuestas estiman que aproximadamente el 12 % de la población se identifica como vegetariana o vegana, una cifra que implica varios millones de personas y que ha crecido de manera sostenida en la última década conforme más opciones basadas en plantas aparecen en restaurantes, supermercados y menús cotidianos.
Este porcentaje posiciona al país entre aquellos con mayores índices de adopción de estilos de alimentación veggie en América Latina, pese a una tradición gastronómica históricamente centrada en la carne vacuna.
La tendencia global muestra también un aumento aunque con variaciones según la región y la definición de lo que se considera una dieta vegetariana o vegana. Estudios comparativos internacionales señalan que, en algunos países, hasta alrededor del 5 % de la población se define como vegana, mientras que las dietas vegetarianas pueden alcanzar cifras cercanas al 5-7 % en varios sondeos a nivel mundial. Además, hay estimaciones que hablan de cerca de 79 millones de veganos en todo el mundo, aunque estas cifras pueden variar según la metodología empleada en cada investigación.
Más allá de las formas estrictas de eliminar todo producto animal, hay un grupo mucho más amplio de consumidores conocidos como flexitarianos, que reducen el consumo de carne sin descartarlo por completo. A nivel global, estas prácticas alimentarias que involucran menos carne y más alimentos vegetales han aumentado notablemente: se calcula que una parte sustancial de la población mundial está interesada en comer más alimentos de base vegetal, mientras que encuestas como las de la ONG Veganuary muestran que cada año decenas de millones de personas participan en iniciativas que invitan a probar una dieta vegana durante un mes entero, cifra que en la última campaña ascendió a decenas de millones de participantes en varios países.
Los motivos que impulsan esta transición no son unívocos. Muchos adoptan estas dietas por razones éticas vinculadas al bienestar animal, otros por conciencia ambiental —dado que la producción de carne está asociada a altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero— y también por razones de salud personal. Las encuestas sobre actitudes alimentarias recientes revelan que una parte considerable de quienes ajustan su alimentación en los últimos años lo hacen reduciendo la carne roja y aumentando la ingesta de alimentos vegetales, reflejando una conciencia creciente sobre el impacto de estas elecciones en el bienestar general.
Entre los jóvenes, la tendencia hacia una alimentación basada en plantas es particularmente marcada. Datos de estudios recientes sugieren que generaciones como la Generación Z y los millennials son más propensos a evitar o reducir el consumo de productos animales que los adultos de generaciones anteriores, tanto en Argentina como en otros mercados, impulsados por valores vinculados a la sostenibilidad y la salud que resuenan con su estilo de vida.
Si bien quienes se identifican como estrictamente vegetarianos o veganos siguen siendo minoría frente al conjunto de la población mundial —y los carnívoros tradicionales continúan siendo mayoría en muchas regiones— la dirección del cambio es clara. El terreno de lo «plant-based» gana cada vez más espacio, no solo en los hábitos alimentarios sino también en la oferta gastronómica y en la conciencia colectiva, señalando que las elecciones dietéticas están cada vez más entrelazadas con cuestiones éticas y ambientales que van más allá del plato individual.
Por: María Lorena Belotti






