Salud

Útiles escolares: cómo elegir con criterio para cuidar el bolsillo, la salud y el aprendizaje

Con el comienzo de clases cada vez más cerca, familias y docentes coinciden en la necesidad de repensar la compra de útiles escolares desde una mirada integral que combine funcionalidad, calidad, cuidado de la salud y conciencia ambiental.

La compra de útiles escolares suele convertirse, año tras año, en una de las decisiones más complejas para las familias. No se trata solo de precios o marcas, sino de evaluar qué elementos serán realmente funcionales durante el ciclo lectivo, cuáles resistirán el uso cotidiano y cómo impactarán en la salud física y emocional de niños y niñas. En un contexto económico desafiante, elegir bien se vuelve una forma de cuidar tanto el presupuesto familiar como el bienestar de los estudiantes.
Uno de los puntos clave es priorizar la calidad por sobre la cantidad. Útiles que se rompen con facilidad o mochilas que pierden resistencia a los pocos meses terminan generando un gasto mayor a largo plazo. Revisar costuras, cierres, materiales y refuerzos puede marcar la diferencia entre una compra eficiente y una que deberá repetirse antes de tiempo. En muchos casos, optar por productos durables, aunque tengan un costo inicial más alto, resulta una inversión más conveniente.

La salud postural ocupa un lugar central en esta elección. Las mochilas, en particular, deben ser ergonómicas, contar con tiras acolchadas y regulables, respaldo firme y distribución equilibrada del peso. Especialistas advierten que el exceso de carga y el uso de mochilas inadecuadas pueden provocar dolores de espalda, contracturas y problemas posturales desde edades tempranas. También se recomienda que el peso total no supere un porcentaje razonable del peso corporal del niño y que se fomente el uso correcto de ambos tirantes.
Más allá de la mochila, otros útiles también influyen en el bienestar diario. Lápices, biromes y tijeras deben adaptarse al tamaño de la mano para evitar tensiones innecesarias, mientras que cuadernos y carpetas de buena calidad facilitan la escritura y el orden, reduciendo la frustración y el desgaste. Pensar en la funcionalidad real de cada elemento ayuda a evitar compras impulsivas basadas solo en diseños atractivos o modas pasajeras.

El aspecto ambiental es otro factor cada vez más presente. Muchas familias optan por útiles ecológicos, fabricados con materiales reciclados o biodegradables, como cuadernos de papel reciclado, lápices de madera certificada o cartucheras reutilizables. Si bien no siempre son los más económicos, representan una oportunidad para incorporar hábitos de consumo responsable y educación ambiental desde edades tempranas. Aun cuando no se elijan productos cien por ciento ecológicos, reutilizar útiles de años anteriores y evitar el descarte innecesario también forma parte de una elección consciente.
Finalmente, involucrar a niños y niñas en el proceso de compra puede ser una instancia educativa en sí misma. Explicar por qué se eligen ciertos productos, hablar sobre el cuidado del cuerpo, el valor del dinero y el impacto ambiental contribuye a formar estudiantes más responsables y conscientes. En este sentido, la compra de útiles deja de ser una obligación del inicio de clases para convertirse en una oportunidad de aprendizaje compartido.
Pensar los útiles escolares desde una mirada integral permite trascender las listas tradicionales y construir decisiones más saludables, sostenibles y funcionales. En tiempos donde la educación se redefine constantemente, comenzar el ciclo lectivo con herramientas adecuadas es también una forma de acompañar mejor el recorrido educativo de cada niño y niña.

Por: María Lorena Belotti

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