
Día Internacional de la Reconstrucción Mamaria: las opciones que pueden acompañar la recuperación después del cáncer de mama
Cada 21 de octubre se busca ampliar la información sobre la reconstrucción mamaria, sus alternativas quirúrgicas y el derecho de cada paciente a decidir sobre su cuerpo.
Cada 21 de octubre, el Día de Concientización sobre la Reconstrucción Mamaria, conocido internacionalmente como Breast Reconstruction Awareness Day o BRA Day, propone poner en primer plano una dimensión fundamental de la atención integral del cáncer de mama: las posibilidades de reconstrucción después de una mastectomía y el derecho de las pacientes a recibir información clara para tomar decisiones sobre su tratamiento. La iniciativa busca reducir las brechas de información y favorecer el diálogo entre pacientes y profesionales de la salud acerca de las alternativas disponibles. En 2026, la fecha vuelve a convocar a instituciones sanitarias y especialistas para promover el acceso al conocimiento y a una atención centrada en las necesidades de cada persona.
La reconstrucción mamaria es un conjunto de procedimientos quirúrgicos destinados a recuperar la forma de una o ambas mamas después de una cirugía por cáncer. Puede realizarse mediante implantes o utilizando tejidos de la propia paciente, obtenidos de otras zonas del cuerpo, como el abdomen, la espalda o los muslos. En determinadas situaciones, también pueden combinarse distintas técnicas para alcanzar el resultado buscado. La elección depende de múltiples factores, entre ellos el tipo de cirugía oncológica, las características del tumor, el estado general de salud, los tratamientos complementarios previstos y las preferencias personales. No existe una única alternativa adecuada para todas las pacientes, por lo que la evaluación individual resulta indispensable.
Uno de los aspectos más importantes es el momento en que puede realizarse la reconstrucción. En algunos casos, es posible llevarla a cabo durante la misma intervención en la que se extirpa la mama; en otros, se recomienda esperar hasta completar determinadas etapas del tratamiento o hasta que la paciente se sienta preparada. La radioterapia, por ejemplo, puede influir en la elección de la técnica y en los tiempos quirúrgicos. Por eso, cuando las circunstancias clínicas lo permiten, conversar con el equipo de cirugía mamaria y con un especialista en cirugía plástica reconstructiva antes de la mastectomía puede ayudar a conocer las posibilidades y planificar el proceso.
Sin embargo, hablar de reconstrucción mamaria también implica reconocer que no todas las mujeres desean someterse a otra cirugía. Algunas eligen una prótesis externa, otras prefieren mantener el tórax sin reconstrucción y otras necesitan priorizar su recuperación oncológica antes de evaluar alternativas. Todas estas decisiones merecen respeto y acompañamiento profesional, sin presiones ni expectativas impuestas sobre la apariencia física. La reconstrucción puede contribuir al bienestar y a la imagen corporal de algunas pacientes, pero no constituye una obligación ni determina el modo en que cada mujer transita su recuperación.
La información sobre los beneficios, las limitaciones, los riesgos y los tiempos de recuperación es esencial para tomar una decisión informada. Los procedimientos reconstructivos pueden requerir más de una intervención y, como cualquier cirugía, conllevan posibles complicaciones que deben analizarse con el equipo tratante. También es importante considerar el acompañamiento psicológico cuando resulte necesario, ya que los cambios corporales y la experiencia del cáncer pueden tener un impacto emocional que continúa después de finalizar los tratamientos.
En este Día Internacional de la Reconstrucción Mamaria, el mensaje central es que la atención del cáncer de mama debe contemplar a la persona en su totalidad. La información accesible, el trabajo interdisciplinario y el respeto por las preferencias individuales permiten que cada paciente conozca sus alternativas y participe activamente en las decisiones sobre su salud. La reconstrucción puede ser parte de ese camino, pero la prioridad siempre debe ser el bienestar integral y la autonomía de quien atraviesa la enfermedad.
Por María Lorena Belotti




