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Ingeniería clínica: el trabajo esencial que permite que la tecnología médica sea segura y confiable

El Día Mundial de la Ingeniería Clínica reconoce a los profesionales que gestionan los equipos médicos y contribuyen a la seguridad de los pacientes y la calidad asistencial.

Cada 21 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Ingeniería Clínica, una jornada destinada a reconocer la labor de quienes trabajan para que la tecnología médica funcione de manera segura y eficiente dentro de los sistemas sanitarios. La fecha, impulsada por la comunidad internacional de ingeniería clínica, destaca una actividad que suele permanecer fuera de la mirada de los pacientes, aunque resulta indispensable para el funcionamiento cotidiano de hospitales, clínicas, laboratorios y centros de diagnóstico. En 2026 se celebra una nueva edición de esta iniciativa internacional, que pone en valor el papel de los ingenieros clínicos, los especialistas en tecnología sanitaria y otros profesionales vinculados con la gestión de dispositivos médicos.

La ingeniería clínica forma parte del campo de la ingeniería biomédica y se ocupa de la planificación, selección, instalación, evaluación, mantenimiento y gestión de tecnologías utilizadas en la atención de la salud. Su ámbito de trabajo incluye desde monitores multiparamétricos y respiradores hasta equipos de diagnóstico por imágenes, bombas de infusión, electrocardiógrafos y sistemas de soporte vital. Además de verificar el funcionamiento de los dispositivos, estos profesionales colaboran en la capacitación de los equipos sanitarios, la evaluación de riesgos y la organización de procedimientos para garantizar que la tecnología se utilice de manera adecuada. La Organización Mundial de la Salud destaca que una gestión correcta de los dispositivos médicos es esencial para que puedan utilizarse de forma segura y eficaz en la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación.

La importancia de esta especialidad se comprende mejor al considerar el nivel de dependencia que tiene la medicina moderna respecto de los equipos tecnológicos. Un dispositivo que presenta una falla, no recibe mantenimiento adecuado o se utiliza sin la capacitación necesaria puede comprometer la calidad de la atención y generar riesgos evitables. Por eso, el trabajo de ingeniería clínica no se limita a reparar equipos cuando dejan de funcionar. Incluye establecer programas de mantenimiento preventivo, documentar intervenciones, controlar el inventario, verificar las condiciones de uso y colaborar con los servicios médicos para determinar qué tecnología necesita cada institución. También implica analizar cuándo un equipo debe actualizarse o retirarse de servicio porque ya no ofrece condiciones adecuadas de seguridad o rendimiento.

La incorporación de nuevas tecnologías plantea desafíos adicionales. La digitalización de los hospitales, la conectividad entre dispositivos, los sistemas automatizados y el desarrollo de herramientas basadas en inteligencia artificial exigen profesionales capaces de evaluar tanto las posibilidades clínicas como los riesgos técnicos. La interoperabilidad, la protección de los datos, la capacitación del personal y la continuidad operativa forman parte de una agenda cada vez más compleja. En este contexto, los ingenieros clínicos trabajan en colaboración con médicos, enfermeros, farmacéuticos, responsables de informática, administradores y especialistas en seguridad del paciente para integrar los equipos en los procesos asistenciales.

La planificación también tiene consecuencias económicas. Una política adecuada de gestión tecnológica permite conocer el estado de los equipos disponibles, anticipar reparaciones, priorizar inversiones y evitar gastos innecesarios asociados con fallas, interrupciones o adquisiciones que no responden a las necesidades reales de una institución. La evaluación debe contemplar no solo el precio de compra, sino también los costos de mantenimiento, los insumos, la capacitación y la vida útil del dispositivo. De este modo, la ingeniería clínica puede contribuir a una utilización más eficiente de los recursos sanitarios y a una mayor disponibilidad de tecnologías para los pacientes.

La conmemoración del 21 de octubre invita a reconocer una especialidad que conecta la ingeniería con la práctica médica y la seguridad asistencial. Detrás de muchos procedimientos diagnósticos y terapéuticos existe un trabajo técnico que permite que los equipos estén disponibles, calibrados y en condiciones apropiadas de funcionamiento. Fortalecer la ingeniería clínica significa invertir en calidad, prevención de riesgos y capacidad de respuesta de los sistemas de salud, con un objetivo común: que la tecnología esté al servicio de una atención más segura y eficaz.

Por María Lorena Belotti

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