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Rosca de Reyes: la versión bien argentina y sus diferencias con la rosca de Pascuas

Cada 6 de enero, la rosca de Reyes vuelve a ocupar el centro de la mesa en los hogares argentinos.

Con una receta que fue incorporando sabores locales y una identidad propia, esta tradición se distingue claramente de la rosca de Pascuas, tanto por su preparación como por su significado.
La rosca de Reyes es una de las tradiciones más arraigadas del calendario festivo argentino y combina herencia europea con costumbres locales que se fueron afianzando con el tiempo. Se trata de un pan dulce en forma de corona que simboliza a los Reyes Magos y que, en la Argentina, se transformó en una preparación abundante, aromática y visualmente impactante.


La receta argentinizada parte de una masa tipo brioche, suave y esponjosa, elaborada con harina 0000, levadura, azúcar, huevos, manteca y leche. A esta base se le suman ralladura de limón y naranja, esencia de vainilla y, en muchos hogares, un toque de agua de azahar que remite a la tradición española. Luego del primer levado, la masa se moldea en forma de aro y se deja reposar nuevamente antes de hornearse, logrando una textura liviana y aireada.
El sello distintivo aparece en la terminación. En la Argentina se impuso una rosca generosa, cubierta con abundante crema pastelera y decorada con frutas abrillantadas de colores, cerezas, higos o rodajas de naranja, finalizada con un brillo de almíbar o gelatina. En los últimos años se popularizaron los rellenos, especialmente de dulce de leche, crema pastelera reforzada o chocolate, una adaptación que refleja el gusto local por los sabores intensos. Algunas versiones conservan la costumbre de esconder una pequeña sorpresa en su interior, asociada a la buena fortuna.


Aunque comparte la forma circular, la rosca de Reyes se diferencia de la rosca de Pascuas tanto en su composición como en su espíritu. La de Reyes se consume en pleno verano, está vinculada a la celebración de la Epifanía y presenta una masa más liviana y aromática, con una decoración colorida y festiva. La rosca de Pascuas, en cambio, se elabora para Semana Santa y tiene una carga simbólica distinta, asociada a la Resurrección. Su masa suele ser más densa, con mayor presencia de manteca y huevos, y una decoración más sobria, en la que la crema pastelera aparece en menor cantidad y, en algunos casos, se suman huevos de chocolate como símbolo pascual.
Así, la rosca de Reyes argentina se consolidó como una tradición que se renueva año a año sin perder su esencia. Entre recetas familiares, panaderías artesanales y nuevas versiones, este clásico de enero sigue siendo un punto de encuentro que combina historia, celebración y el inconfundible sabor local.

Por: Loli Belotti

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