
Aunque fue estrenada hace varios años, la serie documental de Netflix protagonizada por Marie Kondo sigue vigente por su mirada profunda sobre el orden, el desapego y la conexión emocional con los objetos que nos rodean.
En un catálogo dominado por estrenos constantes y consumos rápidos, volver a ciertos documentales se transforma en un ejercicio casi necesario. A ordenar con Marie Kondo, la serie que Netflix lanzó hace algunos años y que continúa despertando interés en nuevas generaciones de espectadores, es uno de esos contenidos que resisten el paso del tiempo y mantienen intacta su capacidad de interpelar.
Marie Kondo, especialista japonesa en organización y autora del método KonMari, propone una forma de ordenar que va mucho más allá de acomodar objetos. Desde una mirada profundamente influenciada por la cultura oriental, el orden se presenta como un proceso emocional, íntimo y transformador, donde cada decisión implica preguntarse qué cosas merecen seguir formando parte de nuestra vida y cuáles ya cumplieron su ciclo.
A lo largo de los episodios, la serie acompaña a distintas personas y familias en el desafío de reorganizar sus hogares, pero también sus vínculos con el pasado, los recuerdos y las emociones. El acto de ordenar se convierte así en una experiencia casi terapéutica, donde el descarte no es sinónimo de pérdida, sino de alivio y claridad mental. En ese sentido, el documental conecta con una audiencia que busca bienestar, equilibrio y una relación más consciente con el consumo.
Uno de los grandes aciertos de A ordenar con Marie Kondo es su tono sereno y respetuoso. Lejos de imponer reglas rígidas, la serie invita a reflexionar, a escuchar las propias sensaciones y a entender que el orden no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para vivir mejor. La pregunta central que atraviesa cada episodio —si un objeto “despierta alegría”— sintetiza una filosofía que trasciende lo material.
Volver a ver este documental hoy, en un contexto marcado por el exceso de estímulos, la acumulación y la falta de tiempo, resulta especialmente pertinente. La propuesta de Marie Kondo dialoga con una necesidad contemporánea de simplificar, de habitar espacios más livianos y de reconectar con lo esencial.
Dentro del segmento Documentales que vale la pena volver a ver, esta serie ocupa un lugar destacado. No solo por su impacto cultural y mediático, sino porque su mensaje sigue vigente: ordenar la casa puede ser, también, una forma de ordenar la vida.
Por: María Lorena Belotti






