
Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres: prevenir también es cuidar la salud y el bienestar
La prevención de desastres es fundamental para proteger la vida, reducir lesiones y evitar consecuencias físicas y emocionales en la población. La preparación comunitaria y el acceso a información confiable son herramientas clave para construir sociedades más seguras y saludables.
Cada 13 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, una fecha impulsada por las Naciones Unidas para promover la prevención, la preparación y la adopción de medidas que permitan reducir el impacto de los desastres en las comunidades.
Desde una perspectiva de salud y bienestar, esta jornada invita a reflexionar sobre la importancia de anticiparse a situaciones de emergencia, como inundaciones, incendios, tormentas severas, olas de calor y otros fenómenos que pueden poner en peligro la vida de las personas y afectar las condiciones en las que viven.
Los desastres no solo provocan daños materiales, sino que también pueden generar lesiones, enfermedades, dificultades para acceder al agua potable, interrupciones en los servicios sanitarios y problemas para garantizar la continuidad de los tratamientos médicos. A su vez, las experiencias traumáticas pueden repercutir en la salud mental, provocando miedo, ansiedad, estrés y angustia, tanto durante la emergencia como en las etapas posteriores.
Por este motivo, la prevención constituye una herramienta esencial para el cuidado integral de la salud. Contar con información oficial, conocer las vías de evacuación, identificar los lugares seguros y disponer de un plan familiar de emergencia son medidas que pueden ayudar a reducir los riesgos y facilitar una respuesta adecuada ante situaciones imprevistas.
También resulta fundamental proteger especialmente a las personas mayores, los niños, las personas con discapacidad y quienes necesitan medicación o atención médica permanente, ya que pueden enfrentar mayores dificultades durante una emergencia. La planificación anticipada permite contemplar sus necesidades y evitar que queden expuestos a situaciones de mayor vulnerabilidad.
En este contexto, los sistemas de salud, los organismos de emergencia y las autoridades cumplen un papel central en la prevención, la atención y la recuperación de las comunidades afectadas. La educación, la comunicación responsable y la participación ciudadana son pilares para fortalecer la capacidad de respuesta y disminuir las consecuencias de los eventos adversos.
El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres recuerda que cuidar la salud también significa prevenir, prepararse y actuar con responsabilidad. Construir comunidades más seguras requiere compromiso colectivo, planificación y conciencia sobre los riesgos, porque anticiparse a una emergencia puede marcar la diferencia en la protección de la vida y el bienestar de toda la población.
Por: Luciano Cirigliano



