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Salud y ciencia se entrelazan este 10 de febrero

Un recorrido por las efemérides que marcan este día en la historia de la salud

Hoy el calendario nos ofrece un conjunto armonioso de conmemoraciones y recuerdos que hablan de nutrición, concienciación sobre padecimientos neurológicos y grandes hitos en la ciencia médica.

El 10 de febrero está marcado en la agenda mundial como Día Mundial de las Legumbres, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2018 para resaltar la importancia de las legumbres en la nutrición humana, su papel en la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental y para recordar cómo estos pequeños granos aportan proteínas, fibra y micronutrientes esenciales que pueden mejorar la salud de las personas y de los ecosistemas.


En estas mismas coordenadas de tiempo y salud también se celebra el Día Internacional de la Epilepsia, una iniciativa global promovida por la Oficina Internacional para la Epilepsia y la Liga Internacional contra la Epilepsia que invita cada segundo lunes de febrero a visibilizar esta condición neurológica que afecta a decenas de millones de personas en todo el mundo y a compartir historias de vida que ayudan a romper estigmas, promover tratamientos adecuados y construir comprensión sobre la epilepsia en la comunidad global.

Además de estas fechas de concienciación, el 10 de febrero es un día que la historia de la ciencia recuerda con respeto por dos figuras que nacieron en distintas épocas pero que dejaron huellas profundas en el conocimiento humano y en la salud pública. El 10 de febrero de 1846 nació Ira Remsen, un químico estadounidense cuya carrera científica lo llevó a descubrir, junto a su colega Constantin Fahlberg, el edulcorante artificial sacarina, un compuesto que abrió nuevos caminos en el uso de aditivos alimentarios no calóricos para la alimentación y que, con el tiempo, se convirtió en una herramienta relevante en la gestión dietética de personas con diabetes y en la industria alimentaria.


En 1897, también un 10 de febrero, vino al mundo John Franklin Enders, un médico y microbiólogo estadounidense cuya labor pionera hizo posible cultivar en laboratorio el virus de la poliomielitis y que fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1954 por esos avances que allanaron el camino para el desarrollo de vacunas eficaces contra la polio y otras infecciones virales, contribuyendo de forma decisiva a la salud pública mundial.
Así, mientras el día nos recuerda la importancia de una buena nutrición, nos invita a reflexionar sobre las vidas afectadas por condiciones neurológicas como la epilepsia y nos hace mirar atrás hacia los logros científicos que transformaron la medicina, el 10 de febrero ofrece un punto de encuentro entre la salud cotidiana y la grandeza de la investigación científica.

Por: María Lorena Belotti

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