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Un antes y un después en la medicina: el día que la insulina salvó su primera vida

Un 20 de enero de 1922 la historia de la salud cambió para siempre cuando un adolescente con diabetes recibió por primera vez un tratamiento que transformaría una enfermedad mortal en una condición controlable

Hasta comienzos del siglo XX la diabetes era, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte. Los pacientes, en especial niños y jóvenes, sobrevivían apenas algunos meses bajo regímenes extremos de ayuno que apenas lograban retrasar el desenlace. Todo cambió un día como hoy, el 20 de enero de 1922, cuando la insulina fue utilizada por primera vez con éxito en un paciente humano, marcando uno de los hitos más trascendentes de la historia de la medicina moderna.
El hecho ocurrió en el Hospital General de Toronto y tuvo como protagonista a Leonard Thompson, un adolescente de 14 años con diabetes tipo 1 que se encontraba en estado crítico. La sustancia aplicada había sido desarrollada por los investigadores canadienses Frederick Banting y Charles Best, junto con el fisiólogo John Macleod y el bioquímico James Collip, quienes lograron aislar y purificar la hormona producida por el páncreas que regula los niveles de glucosa en sangre.

Tras una primera aplicación experimental y una mejora posterior en la purificación del compuesto, el efecto fue inmediato y contundente. Los niveles de azúcar en sangre del joven descendieron, los síntomas comenzaron a revertirse y, por primera vez, la diabetes dejó de ser una condena inevitable. El éxito del tratamiento abrió una nueva era en la atención médica y sentó las bases para el desarrollo de terapias que, con el paso de las décadas, seguirían perfeccionándose.
La insulina no solo salvó millones de vidas, sino que transformó el abordaje de las enfermedades crónicas, demostrando que la ciencia podía ofrecer soluciones concretas y sostenidas en el tiempo. En 1923, apenas un año después de aquel primer uso, Banting y Macleod recibieron el Premio Nobel de Medicina, un reconocimiento que reflejó la magnitud del descubrimiento.
A más de un siglo de aquel acontecimiento, la insulina continúa siendo un pilar fundamental del tratamiento de la diabetes y un símbolo del impacto que la investigación científica puede tener en la calidad y la expectativa de vida de la población. Recordar este día es también poner en valor la importancia del acceso a los medicamentos, la innovación médica y el compromiso con la salud pública, pilares indispensables para seguir escribiendo historias de vida donde antes solo había resignación.

Por: María Lorena Belotti

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