
Poniendo la otra mejilla
¿Puede la empatía ser nociva?
La tan valorada capacidad de ponerse en lugar del otro, constituye un arma de doble filo si se la lleva demasiado lejos
Días atrás fui invitada a exponer sobre un tema específico de salud mental, el Síndrome de estrés postraumático tipo II, Trauma relacional o Trauma complejo, poco conocido aún en nuestro país. Usualmente, a mitad de la ponencia presento los perfiles psicópata y narcisista. De golpe, irrumpiό una voz:
―¿Pero, qué podemos hacer para ayudar al abusador, doctora?
Inmediatamente recordé la famosa anécdota del Dr. Robert Hare, profesor emérito de la Universidad de Columbia Británica y referente mundial en psicopatía.
Al finalizar una de sus clases, fue abordado por un grupo de estudiantes aplicados.
ー¿Que puedo hacer si me encuentro cara a cara con un psicópata en la calle?ー, preguntó uno de ellos.
La respuesta del maestro no se hizo esperar. ー¡Corre!.
Por analogía, ¿Qué podemos hacer para ayudar a una víbora de cascabel? ¿A una mosca tsé-tsé? ¿A un leopardo que acaba de elegirnos como cena? La respuesta es de sentido común. Nada. Retírese de su área de influencia.
Mientras le sea posible, claro.
El desconocimiento del modo de operar del perfil psicópata o narcisista, nos impide concebir el daño que es capaz de hacer con su conducta. Incluso, aparecen personas piadosas empecinadas en ayudarles. Hay algo en la naturaleza humana que anhela domesticar pitones.
Según las estimaciones del profesor Hare y colaboradores, el 1% de la población mundial es psicópata. El docente e investigador de la Universidad de Alcalá, profesor Iñaki Pinuel y Zabala, concluye que, debido a las actuales posibilidades de comunicación vía redes sociales, un psicópata integrado es capaz de interactuar de forma perjudicial con unas 70 personas a lo largo de su vida.
Lo que sí podemos hacer como médicos es advertir sobre una urgente necesidad.
Regule su predisposición empática antes de que se transforme en una cualidad peligrosa. La empatía exagerada, también llamada empatía tóxica o hiperempatía, puede causar mucho daño en quien la ejerce.
Como explicaba Paracelso hace ya 500 años, el veneno está en la dosis.
Dra. Marylina Balzarini, MN 85.005



